Seguir dando la teta: un acto de amor y rebeldía

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Seguir dando la teta: un acto de amor y rebeldía
Por Dra. Florencia Núñez. Pediatra SAP

PEQUEÑOS

Amelia y Francesca

Tu bebé ya cumplió el año. Tu bebé tiene todos los dientes. Tu bebé empezó el jardín. Tu bebé come tallarines con salsa. Y así llega el día en que cada una de esas frases termina con: ¿Hasta cuándo le vas a dar la teta? 
Según el documento “Lactancia materna en niños mayores o prolongada” del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) “el mayor problema de la lactancia materna más allá del año de edad es el rechazo social y profesional por prejuicios o desconocimiento de la evidencia científica actual.“ 
La OMS, UNICEF, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), entre otras, recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego junto a la alimentación complementaria hasta por lo menos los 12 a 24 meses de vida. Todas también hacen hincapié en la importancia de que la decisión del destete surja de la mamá y su bebé. 
No existen en la bibliografía estudios que demuestren que amamantar luego del año perjudique el crecimiento del niño o afecte su desarrollo emocional.  
La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo. Un bebé mayor de un año que toma pecho recibe hasta un tercio de las calorías y proteínas diarias que necesita así como significativa cantidad de vitaminas y minerales a través de la leche de su mamá. A largo plazo además, se ha constatado una menor incidencia de ciertos tipos de cáncer (como la leucemia infantil), de enfermedades metabólicas y autoinmunes (como la diabetes tipo 1); y un mayor desarrollo intelectual a mayor tiempo y exclusividad de lactancia materna. 
La duración de la lactancia materna también está implicada en un mejor desarrollo emocional y psicosocial del niño. A mayor duración, se ha descrito una menor incidencia de maltrato infantil, una mejor relación con los padres en la adolescencia, una mayor percepción de cuidado y una mejor salud mental en la vida adulta. 
Las diferentes ciencias sociales demuestran que la duración de la lactancia materna en diversas culturas y a lo largo de la historia se encontraba entre los 18 y los 24 meses. Es a partir de principios de siglo xx con la introducción de las fórmulas o sucedáneos de la leche materna y la incorporación de la mujer al mundo laboral que este período se acortó significativamente. 
Dar la teta es un acto de amor y también de rebeldía frente a un sistema de producción inhumano. Acompañemos y abracemos a esas mamás decididas; evitemos las frases desafortunadas; y respetemos sus tiempos y el de su bebé.