RETRATOS: Huerteros

HUERTEROS

En este número homenajeamos a quienes trabajan la tierra, a quienes le piden pero también le dan. Huertas familiares que mantienen viva una práctica ancestral y cultural que nos hace libres y conscientes de nuestra alimentación. Técnicas y conocimientos que pasan de generación en generación, nuevas filosofías y prácticas alternativas, y hasta tutoriales en youtube; todo es válido para empezar con nuestra huerta. Además  de consumir verdura fresca y orgánica la huerta nos sirve para despejarnos y conectar con la naturaleza, ya sea en un patio, en una maceta o en el campo.

MATIASLEMOS
Matías Lemos y María de los Ángeles “Piqui” Lupo.

Desde hace 6 años renovaron su clásica huerta haciéndola circular. El método consiste en levantar el sustrato fértil de la tierra y acumularlo generando caminos y elevando la zona a cultivar al alcance de la mano. Otra ventaja es que es accesible, se puede recorrer en silla de ruedas.  
Matías y Piqui promueven los valores de la Permacultura, una filosofía de trabajo con, y no en contra de la naturaleza; entendiendo a las plantas y los animales en todas sus funciones. 
Cultivan verduras de estación, aromáticas y flores . 

“El negro de la Tala” y Soledad Vergés

Tienen la huerta en el patio de su casa. Producen sus propias semillas y plantines. Tomates -italianos y negros-, lechuga, acelga, zapallos verde y plomo, remolacha, chauchas, morrones. En su record cuentan con un zapallo plomo de 20 kilos. 
Producen para consumo personal y también comparten con vecinos . 
El negro aprendió solo, pero todos los días mientras se toma unos mates antes de ir a trabajar mira youtube para seguir aprendiendo. 
Algunos veranos suelen estar hasta la madrugada en la huerta. 

HEURTEROS3
Luis Humberto Benavente

Mantiene viva su huerta desde hace más de veinte años. Antes la hacía su madre.  
Está jubilado y le dedica prácticamente todo el día a la huerta. 
Son casi 1500 metros de tierra labrada con el método tradicional de surcos perfectamente carpidos y alineados. Tiene más de 600 plantas de tomates, 200 de morrones, 200 de acelga, zapallitos, melones, sandias, lechuga, pepinos, maíz, mostaza, aromáticas y la lista podría seguir. Esa enorme producción la comparte con amigos y vecinos. 

Enrique Cúcaro

En la actualidad tiene una huerta para consumo personal y por entretenimiento pero hace cerca de 20 años producía para la venta. Tres terrenos donde llegó a producir quinientos kilos de tomates y hasta mil choclos. Su padre, inmigrante italiano, le trasmitió mucho del conocimiento huertero. Lo completó trabajando en una estancia en Tandil con huerteros franceses. 
En su record cuentan plantas de tomates de hasta un metro ochenta de alto y tomates que llegaron a pesar un kilo. 
Encontró la solución al terror de los quinteros -el bicho moro- de la forma mas extraña: “Una mañana me levanto y veo todo el sembrado de papa, gris de bichos moros. Justo pasaba un paisano vecino – Bourdieu–  y me dice yo te los voy a correr. Yo le tenía fe porque era medio diablo. Midió el terreno y se paró en el medio, no sé qué repertorio hizo pero no quedó ninguno. Y me dijo, te van a molestar pero no mucho, y nunca más volvieron”.