ENTREVISTA: Esteban Echeverría

ENTREVISTA: Esteban Echeverría

Conversamos  vía whatsapp con Esteban Echeverría, director y productor de cine. Es un porteño con todas las letras, pero antes de que el mundo se detuviera decidió venir a pasar la cuarentena en Tapalqué.
Es hijo de nuestro pueblo. De la “Negra” Barra como le gusta decir a él y de “Beto” Echeverría. 

Esteban pasó su vida yendo y viniendo entre el pueblo y la ciudad. Estudió Bellas Artes, publicidad y cine; su pasión. Tiene su productora Nuts Media que se especializa en animación y con la que fueron pioneros en 2011 con un largometraje de animación (3d ) “La máquina que hace estrellas”, el primero con esa técnica en el país. Una película de aventuras que se para de igual a igual con el cine de las grandes compañías. Realizó decenas de publicidades, escribió y dirigió series animadas, estuvo a punto de filmar su primera serie no animada, ambientada íntegramente en Tapalqué; pero la crisis económica le esfumó de un plumazo el premio que le había otorgado el INCAA. Muchos recordarán su paso profesional por nuestra ciudad con el corto “Bruno” finalista en un certamen organizado por TELEFÉ. Además desde hace tres años, dicta un taller de cine en Tapalqué, primero en la Sociedad Italiana y luego organizado por los propios alumnos, con quienes el verano pasado comenzaron la realización de un corto.

¿Qué te motivó a pasar la cuarentena  en Tapalqué?
— El tema de la cuarentena en Tapalqué fue medio obligado en realidad. En Buenos Aires ya se venía hablando de esa posibilidad, mientras que acá ya estaban cerrando  restaurantes y bares. Me parecía raro desde allá, pero después cuando los rumores del aislamiento fueron fuertes decidí venirme. Me parecía un lugar mucho más agradable  y menos peligroso para lo que se venía y lamentablemente  tuve razón. Allá está todo muy complicado.
Eso me permitió seguir trabajando desde acá, online en mi productora y dando clases en la universidad. Así que contento con la decisión.

¿Cómo se afectaron tu rutina y tu trabajo?
—Hay algo muy extraño que tiene que ver con el desarraigo. Es muy raro. Estoy en la casa de mi vieja y yo vivo solo hace más de 20 años, así que, por momentos la convivencia parece una especie de retroceso a la adolescencia (risas). Pero contento de estar acá y acompañarla a mi vieja.
La rutina se modificó totalmente y el trabajo es muy  difícil, me cuesta el doble de energía. Por ejemplo dar clases es muy duro,  y manejarse todo el tiempo con pantallas es bastante terrible.

Contame como fue lo de las series animadas “Krakatoa” y “No tan distintos “que estrenaste recientemente
—Bueno en medio de este lío, y eso fue lo único positivo de la pandemia, hubo muchas posibilidades para los que hacemos animación de estrenar o empezar proyectos nuevos. Porque todo lo que es filmado está bastante frenado. Entonces tuvimos la oportunidad de estrenar una serie que estabámos haciendo con PakaPaka. Primero la estrenamos en la plataforma Contar -Argentina- y después en Colombia en el canal Capital de la ciudad de Bogotá. Estamos muy contentos y charlando la posibilidad de encarar una segunda temporada. Eso se dio por movimientos grandes que hicieron, sobre todo, los canales estatales para tener contenidos para la genta en cuarentena. Así que bueno, desgracia con suerte en ese sentido.

Imagino que cuando empezó todo lo del Covid19 habrás pensado en alguna analogía con el cine
— Bueno, sí. Lo primero que pensé fue Contagio de Steven Soderbergh, que fue realmente muy parecido. El virus es un poco más letal, bah terriblemente más letal. Empieza en China también, y se trata básicamente de investigadores que están buscado el caso cero para encontrar la cura. Es muy impresionante la película, excelente y triste también. Obviamente llegan a niveles mucho más violentos. Bueno comparado con lo que vivimos nosotros porque comparado con Europa, EEUU, Brasil o ahora chile, es muy parecido en realidad. Espero realmente que AMBA pueda resistir. Estoy bastante preocupado con eso.

Si tuvieras que contar toda esta experiencia en una película, ¿cómo la imaginás: la típica de Hollywood apocalíptica o te inclinás más por las pequeñas historias?
—Me parece que yo lo contaría desde algo muy chiquito. Quizás haría una película coral con distintas historias que no tengan nada que ver con la pandemia pero que el contexto sea la pandemia. Medio parecido a Babel de Iñarritu. Una muestra humana de las consecuencias de algo así.  No se, un parto en una casa, una muerte, dos ancianos solos, algún lugar donde no hacen ningún tipo de cuarentena. Hay miles de historias que se pueden contar.

Tenés escrita una serie que se desarrolla en Tapalqué ¿Qué te atrae del pueblo, además de los afectos?
—Tengo varias cosas escritas, un “largo” que me gustaría hacer acá, una serie. Son proyectos bastante complejos. Estuvimos a punto de hacer una serie que se llama “El ateo” una serie fantástica, pero bueno las crisis de los años que pasaron más esta crisis complicaron todo. Pero ya lo vamos a hacer seguramente, como también vamos a terminar el corto del taller. Y habrá miles de proyectos a futuro.
A mí lo que me encanta de Tapalqué, como narrador audiovisual, es que lo conozco y eso es muy lindo. Durante toda mi vida  parte de mi tiempo fue acá, entonces cada vez me atrae más. Incluso más allá de la pandemia me atrae la idea de instalarme en este lugar. Brindar una posibilidad de que la gente se anime a contar audiovisualmente cosas -como hago con el taller-.
Básicamente sí, me parece que los afectos son muy importantes, pero también me parece que hay poco narrado desde el interior de la provincia de Bs. As., de estos pueblos. Creo que lo humano es particularmente único en estos lugares, muy diferente a las grandes ciudades. Y acá hay una personalidad que no la tienen otros lugares, incluso dentro de la provincia de Bs. As. Tapalqué es muy particular. Con las cosas buenas y malas. Eso está buenísimo porque con las dos cosas se pueden sacar grandes historias. Me doy cuenta en el taller con las historias y guiones que surgen.

¿Cómo imaginás el futuro, sos de los que piensan que esta situación de pandemia nos va a cambiar para siempre la forma de vivir? ¿Y tu futuro?
—Tengo la sensación, y me da la ilusión también, de que algunas economías o industrias creativas van a salirse un poco de las ciudades. Esto no va a terminar cuando aparezca la vacuna y listo. Me parece que, culturalmente el argentino de la ciudad ya cambió para siempre; me da esa sensación. Y eso a mí también me da muchas ganas de asentarme un poco más acá. Porque soy justamente eso, un porteño que ve a Bs. As. desde una forma mucho más objetiva desde acá. Y ahora entiendo cada vez más lo que me contaban de como veian a Bs. As. desde acá. A partir de esto y conociendo las historias de mis amigos encerrados en esas cajas, que son los departamentos, es como muy real ver lo negativo de las grandes ciudades. Yo creo que acá hay mucho cielo para contar historias (se ríe).

Recomendanos algo para ver en este tiempo de aislamiento.
—Hay que ver todo lo de Hayao Miyazaki (están en Netflix), son alucinantes, muy increíbles en su magnitud. Es muy lindo para irse a través de sus películas. Hay que buscar películas para irse, es la hora de ver fantasía, sin duda; hay que ver historias que nos saquen de esta realidad un poco. Que los adultos se animen porque no son infantiles. Hay mucha humanidad y reflexión en esas película.