De visita: Andrés Zanatta

De visita -Andrés Zanatta-

Hay apellidos que son sinónimos de oficios. En Tapalqué hablar de “los Zanatta” es hablar de carniceros. Andrés nos contactó porque se siente el último eslabón de una profesión que, en su familia, se remonta a cuatro generaciones. El primero fue su bisabuelo, Carlos Zanatta, que aprendió el oficio en la ciudad de Azul y luego, ya instalado en Tapalqué, abrió su carnicería. El conocimiento junto con la carnicería la heredó su abuelo, Miguel Ángel Zanatta, y se lo pasó a su padre, también Miguel Ángel.
Andrés aunque trabaja formalmente de maquinista en la Municipalidad, creció entre cuchillos y despostadas; todavía recuerda la primera vez que, con siete años, acompañó a su papá carnear al campo. Con el correr de los años siguió ayudando en la carnicería, siempre apasionado, aprendiendo los secretos del oficio. Antes que su papá falleciera le prometió que no iba a dejar oxidar los cuchillos; sueña con reabrir la carnicería, pero por ahora se conforma con trabajos de desposte a pedido. En su brazo derecho se tatuó la foto del último trabajo junto a su padre y cuando vuelve a la carnicería oye atento, para la oreja, porque sabe, porque su padre se lo dijo, su madre se lo confirmó y nadie se atrevió a negarlo; que exactamente a las cuatro en punto de todas las madrugadas el silencio se corta sobrenaturalmente con el chirrido filoso de la chaira frotando un cuchillo.